Foto Rosita ManriqueEste año, el cual marcará nuestras vidas, ha dejado en evidencia los inmensos desafíos que enfrentamos como humanidad para retomar una senda de desarrollo que incluya la construcción de una sociedad más equitativa, solidaria y consciente, y una relación con el planeta tan responsable como sostenible.

Reflexionando alrededor de estos grandes retos, veo con inmensa preocupación cómo la polarización generalizada, que se ha vuelto un sello del mundo de hoy, nos impide unirnos aún ante momentos en los que la vida y el futuro de todos está en juego.

Los últimos 11 años liderando Origen he tenido la inmensa fortuna de ser testigo, una y otra vez, del inmenso poder que tenemos los seres humanos cuando nos atrevemos a retar nuestras creencias, cuando aceptamos, aunque sea por un momento, que lo que vemos es solamente parte de la historia.

En esta experiencia construyendo puentes de confianza entre mundos diferentes, hemos visto, por ejemplo, cómo los líderes comunitarios expanden su capacidad para aportar a su entorno cuando logran acercarse a las empresas y al sector público, siempre bajo la premisa de la confianza.

Hemos sido testigos de que, aun entre personas con grandes historias de dolor que los separan, pueden encontrar puntos en común que les permiten unirse por un sueño más grande que sus diferencias. Hemos visto, además, la magia innovadora del liderazgo colectivo que parte de la valoración de las diferencias para encontrar nuevos caminos ante retos complejos.

En estas últimas semanas, escuchando las conversaciones cotidianas de mi entorno y al leer los medios y las redes sociales, reafirmo la inmensa responsabilidad que tenemos todos para ser puentes conectores y no muros de división. El mundo y Colombia necesitan que pongamos de lado nuestras verdades absolutas, para atrevernos a explorar con genuina curiosidad la otra parte de la historia.

Implica aceptar con humildad que no todo el que piensa diferente a mi es un opositor o está equivocado; es reconocer que tenemos historias, mundos y posiciones diferentes, pero que siempre existen temas que nos unen y posibilidades infinitas de sumar para avanzar.

Estoy convencida que la coyuntura actual puede ser una gran oportunidad para unirnos con un propósito que a todos nos importa y para evidenciar las infinitas posibilidades que ofrece la diversidad puesta al servicio del desarrollo y la innovación. Hoy, en este espacio, quiero invitarlos a ser embajadores activos de esta causa, pues unidos podemos romper la inercia de polarización y ser detonantes de grandes cambios.

Rosita Manrique.
Cofundadora de Origen Comunidad de Liderazgo.